Tres, cuatro, cinco, mil, tres mil, un millón.
Gotas de lluvia, granos de arena, azúcar, sal.
Incalculables, inesperados, dormidos despiertan.
Se pierden, vuelven, se van.
Y no regresan.
Jamás. Sólo en sueños.
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Tres, cuatro, cinco, mil, tres mil, un millón.
Gotas de lluvia, granos de arena, azúcar, sal.
Incalculables, inesperados, dormidos despiertan.
Se pierden, vuelven, se van.
Y no regresan.
Jamás. Sólo en sueños.
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Es un dulce texto, como una imagen, como un instante, un sueño.
Me gusta, un beso.
Así es el pensamiento: multiplicado, esperando un silencio, la pausa onírica para estar y ser. Saludos. Argivo